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Superar un duelo es posible

Cuando nos deja un ser querido, suele ser el momento en el que nos planteamos ciertas cuestiones existenciales. ¿Hacia dónde irá? ¿Qué sentido han tenido todas las experiencias vividas?

Además del dolor por la pérdida, notamos un vacío en nuestro interior, como si una parte de nosotros mismos ya no estuviera. Recuerdos, ganas de volverlo a ver, de abrazarlo, de expresarle el amor y tristeza que sentimos...Tal vez nos arrepentimos de no haber hecho más o de haber actuado de tal manera, lamentando ciertos comportamientos o incluso tengamos la sensación de habernos quedado temas pendientes. O bien quizás sentimos que hemos hecho todo lo posible y que esté donde esté siempre percibirá nuestro amor incondicional.

De una forma o de otra, siempre existe un período de duelo que hay que transitar y es sano que así sea. En ciertas culturas el fallecimiento se contempla como el final de un ciclo, aceptando que la muerte como tal no existe y que el alma de la persona puede volver a reencarnarse en próximas vidas. De esta manera, se celebra esta etapa como la continuación de vivencias y experiencias en distintos cuerpos o estados. El duelo en cierto modo suele ser más llevadero y la muerte ya no es percibida como un tema tabú ni existe el miedo a hablar de ello.

Quizás se pueda percibir la pérdida al mismo tiempo como una ganancia, valorando los aprendizajes y las experiencias que nos ha aportado esa persona, y podamos agradecer el hecho de haber compartido con nosotros un periodo de nuestra vida. Más allá de las creencias propias de cada uno, es importante sentirse en paz con uno mismo cuando se pierde un ser querido. Asimismo buscar soporte en amigos, familiares o profesionales, entendiendo que el duelo se trata de un proceso en el que su duración dependerá en cada caso particular (con las fases de negación, confusión, enfado o ira, dolor o culpa, tristeza, aceptación).

Sufrí la pérdida de un ser querido muy allegado a mí y lo que me ayudó mucho a superarlo fue la kinesiología y la LNT®. Con sesiones de kinesiología pude sentir energéticamente a esa persona, lo que me ayudó a transitar el duelo porque podía y sigo pudiendo conectarme con ella siempre que lo desee y sentir su inmenso amor incondicional. Por este motivo comprobé que se encontraba perfectamente bien y me di cuenta de que en realidad mi sufrimiento era debido en gran parte a mi egoísmo.

En mi caso, incluso sintiendo a la otra persona y sabiendo que estaba bien, además comprendiendo que había vivido todo lo que tenía que vivir, seguía sintiendo el dolor fruto de mi pérdida de contacto con ella. Quería que esta persona no se fuera nunca ni me abandonara. Así que entendí que muchas veces nuestro dolor no es tanto por la persona fallecida sino porque sufrimos por nosotros mismos, por habernos quedado sin ella.

Gracias a la LNT® pude ir desbloqueando todas esas emociones y liberar el dolor. Hoy en día mi sentimiento es de aceptación, agradecimiento por lo compartido y emoción intensa al recordarla.

Si deseas acompañamiento en tu duelo, puedes apuntarte a mi programa EQUILIBRIO INTERIOR. Podré ayudarte en tu proceso, desbloqueando emociones y resolviendo tus dudas.