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Cómo vivir sin estrés

Vivimos en un mundo donde todo ocurre cada vez más rápido, en la cultura de la inmediatez, prisas, ruido y a menudo estrés. Corremos para llegar puntuales al trabajo donde nos piden rendir al 100%, o bien debemos esforzarnos para aprobar todos los exámenes, también en nuestro ámbito familiar tenemos obligaciones…

Nos preocupa llegar económicamente a fin de mes, pagar la hipoteca, mantener a los hijos y ahorrar para disfrutar de las tan anheladas vacaciones. A todo eso hay que añadirle que normalmente no dormimos diariamente las horas necesarias, ni pasamos todo el tiempo que nos gustaría con nuestra familia, pareja o amigos. Sobretodo parece que nos falta tiempo para poder estar solos, a veces algo imprescindible para poder reflexionar sobre nuestra vida o simplemente saborearla de forma distinta.

No acostumbramos a darnos permiso para parar, siendo el cuerpo el que finalmente nos obliga a ello, enfermando como consecuencia de no respetar sus necesidades. A veces nuestras obligaciones diarias no nos permiten disfrutar de todo el tiempo libre que desearíamos, pero podemos recurrir a distintas técnicas para relajarnos y cargar pilas.

Existen varias de ellas, una de las más conocidas es la meditación. Mediante su práctica aprendemos a centrarnos en el presente, a vivir en el aquí y el ahora escuchando nuestro cuerpo y observando nuestra mente. Nos hacemos más conscientes de nuestros pensamientos, simplemente dejándolos fluir sin entretenerse en ninguno.

El yoga, tai chi, chi kung o cualquier otra actividad que nos haga entrar en contacto con nuestro cuerpo, nos permite parar la mente además de mejorar de la postura corporal, mayor flexibilidad, fuerza muscular, coordinación y control de la respiración. Todo deporte que nos guste practicar también nos puede ayudar a reducir el estrés y favorecer el optimismo, ya que cuando hacemos ejercicio nuestro cuerpo segrega endorfinas. Son las llamadas “hormonas de la felicidad” porque producen una sensación de bienestar en nuestro cuerpo y mente.

Podemos elegir otras aficiones como la lectura, pasear, pasar tiempo en la naturaleza, dibujar, quedar con los amigos…lo importante es que disfrutemos y nos permita parar por unos instantes de nuestro día a día.

Mi experiencia personal: contra el estrés realizar ejercicio físico todos los días, descansar y dormir bien, alimentarme de la forma más saludable posible y energéticamente equilibrarme los chakras, eliminar bloqueos emocionales y realizarme limpiezas energéticas. 

Hacer “nada” para conectar con la Nada misma

En un mundo de prisas e inmediatez debemos permitirnos momentos de pausa y relajación. Vivimos el día a día con un sinfín de obligaciones, compromisos, horarios, prisas, a veces solamente descansando a la hora de ir a dormir. Siendo a veces habitual que nos cueste conciliar el sueño debido al ajetreo que llevamos durante el día, siendo difícil parar la mente por la noche y descansar.
Apenas nos permitimos saborear el momento presente, ya sea en el trabajo como cuando estamos en casa con nuestra familia, amigos o realizando cualquier actividad. Es hasta fascinante darse cuenta cómo a menudo actuamos de forma automatizada con el "piloto automático" puesto, casi sin tomar conciencia de algo tan simple como un olor, sentir el propio cuerpo, observar cómo nos sentimos en un determinado momento, qué pensamientos tenemos, saborear la comida, escuchar el sonido de la lluvia...en definitiva, disfrutar de los pequeños detalles que nos ofrece la vida. No se necesita realizar grandes viajes o lograr metas ambiciosas para sentirnos vivos, al fin y al cabo la vida no se mide tanto por lo que hemos vivido sino más bien por la intensidad con la que la hemos vivido.
En nuestra vida cotidiana todos tenemos responsabilidades, obligaciones que atender y objetivos por cumplir, pero parece que nos dejamos llevar con demasiada frecuencia por la corriente de toda esa "vida" sin vivirla realmente.
Por eso sería importante concedernos espacios para estar solos con nosotros mismos, momentos para no hacer nada, para darnos permiso para frenar el ritmo cuando así lo sintamos, y todo ello sin culpabilizarnos ni tener la sensación de que estamos perdiendo el tiempo. Porque paradójicamente, ésta sería una manera de valorarlo aún más. El tiempo es oro, por eso hay que saber administrarlo para que no se agote antes de "tiempo". 

Si sufres estrés y deseas mi ayuda, inscríbete a mi programa MEJORA TU SALUD. Recibirás terapia para disminuirlo y además aprenderás ejercicios prácticos que tú mismo podrás aplicarte cuando lo necesites.